- ¿Qué es la infoxicación?
Como se sabe, el concepto de infoxicación viene dado sobre la idea de que
la sobrecarga de información que recibe un usuario de las herramientas
electrónicas (en particular, de internet en todas sus formas) puede causarle la
sensación de que no puede abarcarlas ni gestionarlas y, por tanto, llegar a
generarle una gran angustia (Isaías, 2011). No es nada extraño encontrarse con
casos habituales de personas que les cuesta interactuar con el mundo 2.0 o que,
directamente, han decidido no hacerlo tras haber sufrido una mala experiencia
de sobrecarga informativa. Tiene hasta diferentes modalidades: Dispersión,
explosión, aspersión, implosión, ocultación y polarización (García de Diego,
2007: 299)
Los datos de tráfico no dejan dudas al respecto. Cada segundo que pasa se
envían 3 millones de emails, en un minuto se suben más de 20 horas de vídeo a
YouTube, cada día se publican 50 millones de tuits, la plataforma de compras
Amazon recibe 73 pedidos cada segundo y cada mes los usuarios de Facebook pasan
700 billones de minutos conectados a esa red social (Castro, 2010). Según la
empresa de servicios online Pingdom, actualmente existen 2.200 millones de
usuarios de e-mails, se mandan cada día 144.000 millones de correos
electrónicos, hay 425 millones de usuarios de Gmail activos, 1.000 millones en
Facebook y 200 en Twitter y existen 1.100 millones de usuarios de smartphones.
De los 2.400 millones de usuarios de internet 1.100 están en Asia (y solo 274
en América del Norte), que ponen de media mensual 85.962 actualizaciones de
estado solo en Facebook (y solo en Brasil, país donde más usuarios hay) y que
generan 1,3 exabytes de datos mensuales (VV.AA., 2013).
Según la consultora
Contactlab cada español recibe de media unos 23 correos electrónicos al día y
se envían solo en nuestro país 563 millones de mensajes mientras que la
Asociación para la Investigación de Medios de Comunicación (AIMC) afirma que el
37% de los españoles se conecta entre 10 y 30 horas semanales y el 9% lo hace
más de sesenta horas (Fanjul, 2011). El aumento de la carga de creación y
gestión de contenidos ha sido tan explosiva, que la capacidad de asimilación de
los usuarios ha sido, en muchos casos, sobrepasada de forma evidente.
Los problemas derivados de la sobreinformación pueden afectar al
rendimiento personal y profesional. Según la consultora Basex tan solo durante
el año 2007 el 28% de la jornada laboral de los trabajadores estadounidenses se
perdió por culpa de la exposición prolongada a las fuentes masivas de datos, lo
que ya se ha dado a conocer como la “Atención parcial continuada”. Cuando se
presta mucha atención a una gran cantidad de información de manera sostenida en
el tiempo y no se finaliza la tarea para continuar con otra diferente, se
dificulta la desconexión de la mente, obligándola a realizar un sobreesfuerzo
(VV.AA., 2011).
“La efervescencia de contenidos e interacciones digitales
genera una economía de la atención en la que el recurso más escaso es el
tiempo” (Velilla, 2013).
La infoxicación, la sobresaturación de información, el
ruido-interferencia, puede llegar a generar angustia en el usuario por no
sentirse en condiciones de encontrar la información buscada. “Todo este
fenómeno de multiplicación de la cantidad de información que existe en el mundo
se ha venido a llamar la ‘explosión de la información’, aunque más bien debería
llamarse la ‘explosión de la desinformación’, indigerible y confundidora”
(Cobo, 2007).
2. Intereses, expectativas.
Trabajo como enfermera en un Centro Penitenciario, Murcia I. Dentro de mi ámbito de trabajo estoy interesada fundamentalmente en la Educación para la Salud, Intervenciones psicosociales en drogodependencias y salud mental.
Actualmente estoy haciendo mi doctorado, ahora que ya me he descargado de otras obligaciones personales. Disfrutando y como reto personal, estoy muy motivada en aprender a utilizar las herramientas más importantes que me brinda Internet para poder comunicar en salud.
Aunque nacida en Madrid, soy hija adoptiva de Cartagena en Murcia. Enamorada de estas playas, y entusiasta deportista.
